Dedicado a tod@s l@s niñ@s del mundo

El niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender (Montaigne)

miércoles, 9 de septiembre de 2020

La Gata de Schroedinger

https://www.eldiario.es/sociedad/gata-schroedinger-necesidad-discernir-mundo-infoxicacion-sobreinformacion_1_6208935.html

'La Gata de Schrödinger' o la necesidad de discernir en un mundo de 'infoxicación' y sobreinformación
Rocío Vidal, más conocida como 'La Gata de Schrödinger', trabaja destapando mitos y bulos pseudocientíficos en su canal de Youtube que ya cuenta con más de 456.000 suscriptores.

Lucía Díaz Sánchez

8 de septiembre de 2020 22:16h

Puede que no sepamos mucho de mecánica cuántica pero seguro que has oído hablar de la paradoja del gato de Schrödinger. Es posible que no hayas oído hablar tanto de Rocío Vidal más conocida como la Gata de Schrödinger, la cual no ha sido objeto de ningún experimento físico-teórico. Bromas aparte, Rocío es la creadora del canal de YouTube 'La Gata de Schrödinger' que ya cuenta con más de 456.000 suscriptores. En él, su trabajo se basa en destapar mitos y timos pseudocientíficos sobre gran cantidad de temas; desde ciencia y tecnología hasta religión pasando por psicología, homeopatía, política, consumo animal y feminismo siempre acompañado de un toque humorístico y grandes dosis de pensamiento crítico.

En su libro, ¡Que le den a la ciencia! (Plan B, 2019), reúne los bulos pseudocientíficos más populares haciendo una investigación seria y objetiva continuando con la cruzada que ya venía haciendo desde su canal de YouTube.

Nos enseña la importancia de la ciencia en la sociedad y desde su libro abre el debate sobre la industria de la felicidad que han creado algunos gurús espirituales o pseudopsicólogos que prometen fórmulas de éxito y felicidad, cuando no existen. Incluso los coaches motivacionales que según Rocío "son más de lo mismo", pero con una metodología detrás. Asegura que todos mantienen la misma poca base científica. Desde sus vídeos nos anima a confiar únicamente en aquellas personas que tienen un aval que certifique que tienen formación psicológica ya que es muy peligroso que haya personas sin formación tratando sobre salud mental.

Su canal comenzó a popularizarse hace dos años cuando denunciaba las prácticas pseudocientíficas que promocionaban dos influencers españolas sin aval científico ante miles de seguidores. 'La Gata' como respuesta puso sobre la mesa todos los estudios científicos disponibles sobre el tema, llegando a reunir más de un millón y medio de visitas en YouTube.

"La forma de combatir la desinformación es aprendiendo a discernir", apunta Rocío asegurando que "es tarea de la educación enseñarnos a desarrollar el pensamiento crítico, una cultura científica necesario tanto para la gente de ciencias como para la de letras. Educar desde pequeños a aprender a detectar estos signos y a contrastar la información".

La labor de los divulgadores científicos es muy necesaria y más viviendo en un mundo de sobreinformación e infoxicación en la que la información verdadera queda enterrada bajo toneladas de información falsa, no contrastada, o rumores de todo tipo. El "ruido" tampoco ayuda, definido por la Real Academia de la Lengua Española como la interferencia que afecta a un proceso de comunicación. Vidal manifiesta que "recibimos tanta información por minuto que necesitamos actualizar el sistema educativo para adaptarnos a esta situación".

Complicado, pero no imposible
Apelar al sentido común, leer a personas de todas las corrientes e ideas de pensamiento o cuestionarse de dónde viene la información, quién la aporta y por qué son algunos ejemplos que nos da Rocío Vidal sobre cómo podemos combatir ese gigante que es la desinformación: "todos nos hemos comido algún bulo hoy en día, hay que pensar dos veces antes de compartir nada, mirar las fuentes y ser muy precavidos. No es fácil luchar contra nuestro sesgo de confirmación, al final le gusta mucho creerse la información que confirma sus ideas y no solemos leer a personas que no opinan lo mismo".

A su vez, confiesa a eldiario que divulgadores como ella siempre podrán denunciar lo que quieran pero jamás llegarán al mismo público al que llegan los grandes influencers que promueven tal o cual cosa sin bases de ningún tipo: "Está claro que ha de haber libertad de expresión, pero igual que hay gente que se siente libre de expresar sus ideas, también tienen que aceptar mi libertad de responderles". Rozando tangencialmente ejemplos como las polémicas opiniones de Miguel Bosé sobre el covid-19 animando a la gente a participar en manifestaciones antimascarillas, Rocío Vidal nos deja un mensaje a tener en cuenta: "Cuando tienes presencia ante cientos de miles de personas, tienes que ser responsable con las ideas que transmites. Creo que es un momento de construir y crear una masa crítica que sea constructiva. Tanto medios de comunicación como mal llamados periodistas y políticos aprovechan para difundir directamente bulos y fake news azuzando así al enemigo y quieras que no eso mina el pensamiento crítico de las personas porque muchas confían en ellos. Quiero pensar que esto es una minoría ruidosa y que la gente no se traga el primer bulo que pasa por delante, tanto relacionado con la pandemia como con nuestros oponentes políticos".

'La Gata de Schrödinger' se encuentra entre los canales de divulgación de ciencia más vistos en España y uno de los muchos que luchan para hacer desaparecer las corrientes conspiranoicas que crecen cada vez más hoy en día gracias a las redes sociales. A raíz del coronavirus hemos podido observar cómo crecía el número de "los antivacunas" en Estados Unidos o Italia y el efecto que producen: "han muerto niños, es muy peligroso y refleja la necesidad de educación científica y lo mal que pueden hacer unos pocos conspiranoicos que se ponen a divulgar mentiras", asegura Rocío. Eso sí, deja claro que "hay que ser conscientes de que la situación es muy compleja y que estas corrientes no van a desaparecer. Apoyo fervientemente el pensamiento crítico y cuestionarse las cosas vengan de donde vengan, debemos alzar la voz, animarnos a divulgar y no tener miedo".

Meses de censura desde YouTube
En la práctica la cosa cambia. Le cuenta Rocío a elDiario.es los problemas que la propia plataforma YouTube ha causado con los contenidos relacionados con el coronavirus o la pandemia. Como medidas para evitar la sobreinformación, la propia plataforma de YouTube se ha encargado de censurar los contenidos que no provengan de instituciones oficiales y medios de comunicación, ocultando todo lo demás. De esta manera potencian únicamente lo que interesa a dicha plataforma en vez de ayudar a aquellos creadores que combaten los bulos a pesar de sumar millones de seguidores. "Mi contenido está mucho más enfocado a ir desmintiendo las afirmaciones o prácticas que se están poniendo de moda. YouTube los capa, no permite monetizarlos ni les da visibilidad. Los vídeos en los que hablo sobre coronavirus tienen muchas menos visitas que otros y no por falta de interés sino porque el algoritmo los detecta como tema sensible y le resta visibilidad", denuncia Rocío.

Por último, le pedimos a Rocío que comparta un consejo final en estos tiempos que corren: "Debemos cuestionarnos las cosas, no tenemos que creer a los políticos porque nos lo digan, ni acatar o aceptar todas las medidas porque sí. Hay que confiar en la ciencia, hay que confiar en que la evidencia científica está avanzando con respecto al virus, pero tenemos que ser también responsables. Si no hay responsabilidad individual para acatar medidas básicas de salud pública no vamos a salir de ésta jamás".

martes, 8 de septiembre de 2020

La pandemia agranda las grietas del Sistema Educatibo

https://besincro.wordpress.com/2020/09/08/la-pandemia-agranda-las-grietas-del-sistema-educativo-mientras-el-desasosiego-se-apodera-de-la-vuelta-al-colegio/?fbclid=IwAR2_AN_BeR0Mhci-aV47w3ALSgIKDhZrMufNn_jVYJMrRlowCNu19LtyIPM



La pandemia agranda las grietas del sistema educativo mientras el desasosiego se apodera de la vuelta al colegio
SEPTIEMBRE 8, 2020DEJA UN COMENTARIO

Más de 8 millones de alumnos y 712.000 profesores españoles viven estos días una experiencia inédita históricamente: el inicio de un nuevo curso escolar bajo una pandemia mundial. La tensión, la incertidumbre y el estrés son los parámetros predominantes durante estas primeras semanas en las que las medidas de protección y control de los contagios se van a ir redefiniendo sobre la marcha, según se vayan conociendo las cifras de contagio, y el método de trabajo pedagógico sufrirá alteraciones forzadas por dichas medidas. Esta situación no sólo pone a prueba un sistema educativo ya de por sí deficiente y anticuado, sino que ensanchará hasta límites peligrosos las grietas que ya eran endémicas en aspectos como la desigualdad, la tasa de abandono escolar la comunicación entre los padres de alumnos y el profesorado, la fractura digital, el déficit presupuestario y la formación del profesorado.

La demostrada incapacidad de los partidos políticos para llegar a amplios acuerdos en el terreno educativo es hoy por hoy una de las mayores amenazas para el futuro de las jóvenes generaciones, que no solo se van a educar en un ambiente de emergencia sanitaria, económica y social, sino que además van a seguir sufriendo los vaivenes de la puesta en marcha de una nueva ley educativa, y van 8 en cuatro décadas, que nace sin consenso y que, como todas las predecesoras, aguantará lo que aguante el gobierno que la pone en marcha.

Nuestro gasto educativo es un ridículo 4,2 del PIB, tenemos un déficit de profesores entre el 6,53 y 9,3 %, según las comunidades, nuestra tasa de abandono escolar triplica la media europea, la escuela concertada (un 23 % del total) sólo acoge a un 14,9 % de estudiantes provenientes del extranjero lo que supone un aumento de la segregación, y más de un 15 % de los alumnos carece de cualquier tipo de recurso informático que permita su educación on line, una de las opciones básicas para poder solventar con éxito las consecuencias educativas de las medidas anti Covid.

El panorama es desolador y hay pocos motivos para ser optimistas. Quizá a estas alturas resulte una ingenuidad seguir insistiendo en la imperiosa necesidad de un Pacto de Estado que siente las bases de un nuevo sistema educativo adecuado a la revolución digital del siglo XXI, pero esa es la única salida eficaz al colapso que vive la educación española, que además hace ya más de una década (tras la crisis de 2008) que ha entrado en abierto retroceso.

sábado, 22 de agosto de 2020

Niños campeones, niños insoportables... Niños sin etiquetas

* https://www.eldiario.es/sociedad/alberto-soler-psicologo-injusta-dicotomia-ninos-campeones-e-insoportables-establecio-confinamiento_128_6160122.html

Alberto Soler, psicólogo: "Es injusta esa dicotomía entre niños campeones e insoportables que se estableció en el confinamiento"
"Tenemos como un modus operandi por el cual una niña o un niño que siempre hacen lo que esperamos de ellos son el producto exitoso de la educación, y aquellos que tienen pensamiento crítico o voluntad propia, no. Realmente lo que tenemos es miedo de fracasar en nuestra tarea educadora"

Alberto Soler, autor del libro 'Niños sin etiquetas'
Elena Couceiro

21 de agosto de 2020 21:21h

@elenacoucarr
Alberto Soler y Concepción Roger son psicólogos y acaban de publicar su segundo libro, Niños sin etiquetas, en el que exploran los efectos del uso de las etiquetas en la educación y animan a padres, madres y educadores a desterrarlas y a tratar a los niños desde el respeto a sus derechos y necesidades. Hablamos con Alberto Soler sobre las etiquetas más usadas, sobre el efecto de las que hemos colocado a los niños y niñas en el confinamiento, sobre la niñofobia y sobre la idea de que educar es conseguir que nuestros hijos nos obedezcan siempre.

Etiquetar es como nuestro piloto automático, ¿por qué cree que pasa esto?

Las etiquetas forman parte del modo normal de funcionamiento del cerebro. La realidad que tenemos alrededor es tremendamente compleja; hay un montón de información. La manera que tenemos de manejar toda esa información es simplificándola de alguna manera. Una de esas formas de simplificación son las etiquetas. Es algo que es muy útil, que funciona muy bien para nuestro día a día. El problema es cuando esas etiquetas las ponemos sobre personas que piensan, que sienten.

¿Cuáles son las etiquetas que reciben con más frecuencia los niños y cuáles son los efectos que esto puede tener?

En el libro hemos recopilado las que vemos con más frecuencia. Una es la de buenos y malos, que se coloca incluso desde el momento del hospital, cuando te preguntan si te ha salido bueno o malo. Si llora es que ha salido malo, si es calladito es que ha salido bueno. Aparte están las etiquetas de consentidos, malcriados, mentirosos, celosos, tiranos, desobedientes, dependientes. Pero las que son más frecuentes y las que al menos a mí me preocupan más y me resultan más perjudiciales son las que van asociadas al género. No tratamos desde el momento en que nacen de la misma manera a los niños y a las niñas y al final el trato diferenciado que les damos limita sus posibilidades de desarrollo y acaba incidiendo todavía más en las desigualdades de derechos y oportunidades tanto en la infancia como en la edad adulta.

En el libro recogéis una cita de Carlos González que se pregunta cómo es posible que llamemos malcriar a coger demasiado al niño y no a pegar o a tratar mal. ¿Por qué crees que pasa eso?

Es porque tenemos una visión de lo que es la educación quizá demasiado basada en la obediencia. Tenemos como un modus operandi por el cual una niña o un niño que siempre hacen aquello que esperamos de ellos son como el producto exitoso de la educación. Y aquellos que tienen pensamiento crítico, autónomo, que tienen voluntad propia, que son ruidosos, mostrarían un fracaso educativo por nuestra parte. Realmente lo que tenemos es miedo de fracasar en nuestra tarea educadora. Y nos vienen a la cabeza modelos como el de Supernanny, el de Hermano Mayor, que están ahí para advertirnos de que si no tenemos mano dura en el momento en el que toca pues pasa lo que pasa, cuando en realidad la evidencia que tenemos es la contraria: esos niños que aparecen en esos programas son más bien resultado de una educación o negligente o autoritaria. No tiene nada que ver con el afecto que se les haya dado.

Durante el confinamiento los niños también han recibido etiquetas: a los que han sido más cómodos y han estado tranquilos se les ha llamado campeones, los que han llevado regular el confinamiento han sido etiquetados de insoportables o caprichosos y también a nivel epidemiológico se les ha denominado 'supercontagiadores'. ¿Qué efectos ha podido tener esto en la infancia?

Si pones una etiqueta a alguien termina condicionando cómo se comporta esa persona. Es muy injusta esa dicotomía que hemos establecido entre los niños campeones y los insoportables, cuando la situación que hemos vivido ha sido tremenda y nos ha pillado a todos descolocados. Siempre me gusta recordar que los niños son unas víctimas más de todo esto. Que se hayan comportado como campeones o como insoportables muchas veces no dependido de ellos sino de las circunstancias que han tenido alrededor.

Nosotros hemos tenido mucha suerte y nuestro principal problema fue no encontrar levadura en el supermercado en algún momento. Pero ha habido casos en los que alguno de los padres ha estado enfermo, alguno ha perdido el trabajo, ha habido algún fallecimiento en la familia... Claro, normal que haya estado insoportables si han tenido que vivir todo eso. El problema es que estamos etiquetando respuestas emocionales normales. Una situación tan extraordinaria como la que hemos vivido ha sido muy complicada de manejar para todos, especialmente para los niños que no han tenido los recursos para poder manejarlo. No es justo que estemos juzgando su adaptación a algo tan extraño.

En redes sociales has compartido mensajes sobre el tema de que los bares estuvieran abiertos y los parques cerrados como un signo de una sociedad que no está teniendo en cuenta los derechos y necesidades de la infancia. ¿Te parece que es así, que vivimos a espaldas de la infancia?

Sí, total y absolutamente. Y esto no ha hecho otra cosa que evidenciar lo que ya viene existiendo de antes. Igual que a nivel sanitario, ahora con la pandemia, han salido las vergüenzas de tantos años de recortes y desinversión; ha ocurrido lo mismo con el trato a la infancia. Durante meses las mascotas podían salir a pasear, sus dueños por supuesto también tenían ese privilegio, pero las familias con niños no lo tenían. Durante mucho tiempo se les ha estado bombardeando con tareas académicas cuando lo que necesitaban era más un acompañamiento emocional que les permitiera hacer frente a la situación.

Los niños siguen teniendo encima esa etiqueta de 'supercontagiadores' cuando las evidencias van más bien en el sentido contrario. Cuando muestro mi preocupación por los derechos de la infancia y por la escuela no hablo tanto –que también– de los niños que viven en su chalet adosado con jardín. Hablo de los niños para los cuales la escuela era lo único normal que pasaba en sus vidas, para los que la escuela era el sitio donde mejor comían. Esos niños de familias desestructuradas a los que les hemos quitado la escuela, que era la única oportunidad de integración y de escape, sí que están sufriendo muchísimo. No nos hemos preocupado en absoluto de ellos.


El psicólogo infantil Aberto Soler
¿Cómo debería ser la situación ahora que ya se puede salir y de cara la vuelta a la escuela para compensar todo el daño que le ha podido hacer el confinamiento a la infancia?

Sobre cómo tiene que ser la vuelta a las aulas no tengo ni la más remota idea. Ninguno lo sabemos, estamos dando palos de ciego. Lo que sí que tengo claro es que tenemos que seguir las evidencias y tener en cuenta que la salud, tal y como la definió hace más de 50 años la Organización Mundial de la Salud, no solamente es la ausencia de enfermedad sino que es un estado de completo bienestar a nivel físico, social y emocional. Si no tenemos bienestar en esas tres áreas no se puede decir que tenemos salud. Entonces no todo vale con tal de evitar un posible contagio. No todo vale si estamos privando de derechos básicos, por ejemplo la educación o una atención adecuada a los niños, si no estamos satisfaciendo sus necesidades emocionales de contacto con iguales, de ejercicio de aire libre, de relación con el profesorado... Tenemos que intentar ver la imagen de manera completa. Por supuesto que es una prioridad a nivel sanitario evitar los contagios, pero ese evitar contagios tiene que tener en cuenta cuáles son las necesidades que tiene la infancia.

El modelo de educación que proponéis en vuestro libro parece una sobreexigencia a padres porque supone nadar contracorriente, ya que el entorno no ayuda. ¿Cómo hacer para que este modelo más centrado en las necesidades de los niños también tenga en cuenta también las de los padres y no suponga una carga mayor?

Efectivamente, se trata de ser consciente y hacer las cosas lo mejor posible en un entorno que no acompaña. Por ejemplo, no es fácil el mantener una buena alimentación cuando estás bombardeado de mensajes de una industria de alimentación que favorece la obesidad.

De hecho, cuando habláis en la pirámide del maltrato, en la que una forma de maltrato es la dieta obesogénica, hay que tener en cuenta que eso muchas veces no depende de los padres.

Sí, no podemos pedir heroicidades. Tenemos que tener en cuenta la sociedad, el entorno en el que estamos. Pero cierta rebeldía o cierta consciencia de lo que realmente necesitan los niños no está mal. Ahora mismo vivimos en una sociedad que no ha puesto el valor en la infancia, una sociedad niñofóbica: los niños molestan. Tenemos que tener en cuenta cuál es entorno, las dificultades de conciliación que tenemos y en base a eso tratar de hacerlo lo mejor que podamos. Nuestro objetivo nunca es presionar a las familias porque todas lo hacen lo mejor que pueden con los recursos que tienen. Pero también necesitan muchas veces escuchar el mensaje de que eso que sientes es real, que no tienes por qué hacer algo con lo que tú te sientas extraño actuando porque la sociedad te empuja en esa dirección, existen otras opciones.

He visto muchas familias que con niños pequeños les dijeron eso de que tu hijo duerma contigo no es normal, con cuatro meses tienes que sacarlo ya de tu habitación. Y esas familias con todo el dolor de su corazón encerraban al bebé en su habitación por la noche, le daban su peluche y sacaban el cronómetro y esperaban un tiempo porque les habían dicho que era lo mejor. A esas familias se les partía el alma al escuchar a través de la puerta cómo su bebé lloraba y lloraba sin parar. Queríamos decirles que es normal que sientan eso y que no tienen por qué pasar por ahí, que no hay nada malo en dormir con su bebé. Eso es lo que estas familias necesitan escuchar, que esa intuición que tienen realmente es cierta y que por mucho que les digan lo contrario, la evidencia es otra. Nuestro objetivo en absoluto es culpabilizar a las familias sino darles información y herramientas para que puedan educar de una manera realmente libre a sus criaturas y sobre todo liberándolas y liberándose de las etiquetas que condicionan su desarrollo.

miércoles, 12 de agosto de 2020

Una vuelta al cole incierta, con el CORONAVIRUS

https://www.eldiario.es/sociedad/familias-corazon-vuelta-cole-incierta-fuego-lento-cierre_1_6158143.html

Las familias afrontan indignadas una vuelta al colegio llena de incertidumbre: “Están cocinando un nuevo cierre”
Las asociaciones de padres y madres se muestran inquietas ante unos planes endebles de regreso a las aulas que pueden provocar que las familias asuman de nuevo la enseñanza en casa

Mónica Zas Marcos

Una concentración de las AMPA de colegios públicos contra el cierre de unidades educativas
Una concentración de las AMPA de colegios públicos contra el cierre de unidades educativas USTEA - Archivo
11 de agosto de 2020 22:07h

"Con el corazón en un puño". Así depositarán a sus criaturas en los colegios los padres y madres que definen este inicio de curso como el más incierto de las últimas décadas. Las asociaciones de familias con hijos asisten con estupor a las directrices de las consejerías de Educación, que están dejando buena parte de la responsabilidad en manos de los centros. Los equipos directivos se han rebelado contra el lastre de poner en marcha a contrarreloj un protocolo que garantice la seguridad sanitaria y la conciliación en este escenario epidemiológico cambiante. Pero además de suscribir las quejas del profesorado, los progenitores experimentan por su parte la desazón de "no saber exactamente a qué estamos exponiendo a nuestros hijos".

Ciqui Simancas, vicepresidente de la Federación de Padres y Madres de la Comunidad de Madrid, FAPA, recuerda que los centros escolares "no se dedican a hacer chapas, sino a educar a seres humanos, niños y niñas que son muy conscientes de la situación que vivimos y de sus peligros". En su caso, la Federación lleva semanas a la espera de que el consejero madrileño despeje las numerosas dudas que le plantearon en persona y de las que, aseguran a día de hoy, "no tenemos ningún compromiso por escrito".

Se trata de cuestiones transversales a todas las comunidades autónomas como la necesidad de reforzar el personal de limpieza, contratar a más profesores, reducir los ratios de las aulas, garantizar un transporte escolar seguro para menores con necesidades especiales y conocer la situación de comedores donde no se puedan respetar las mismas células burbuja que en las aulas. "Esta es solo una parte de las peticiones que hicimos a la Consejería de Educación y cuya respuesta consistió en decir que 'sí' a todo, pero sin ofrecernos datos de presupuestos, contrataciones o aforo en los comedores y los autocares", se lamenta Simancas.

El Gobierno central ha transferido 2.000 millones de euros del fondo COVID-19 a las autonomías para que lo destinen a Educación, una inversión tan importante en proporción como difícil de vincular a proyectos concretos. "Esperamos que los 260 millones dotados a la Comunidad de Madrid no se usen para arreglar ventanas, poner calefacciones o quitar amiantos, pero no hay transparencia", explica el portavoz de la FAPA, plataforma integrada en CEAPA, la Confederación Española de Padres y Madres del Alumnado, que están registrando a nivel estatal esa misma petición por parte de las familias y el profesorado. "Nadie nos asegura que se vaya a destinar a Educación porque, de hecho, no se está haciendo", criticaba el portavoz de los docentes de CC.OO.

De momento, las principales medidas de seguridad en los colegios serán calzarse bien la mascarilla, que no haya más de 30 o 35 estudiantes por cada 50 metros cuadrados -número que ha ido in crescendo desde marzo- y nombrar a un responsable COVID-19 entre los profesores que preste atención a posibles síntomas compatibles con el virus. Pero las contrataciones de personal sanitario o las ampliaciones de los espacios, de momento, están en la agenda de muy pocas escuelas. "Entendemos que la persona que diagnostique a nuestros hijos debería ser una enfermera o enfermero escolar, lo contrario es una negligencia y una carga de trabajo que no corresponde al maestro", defiende Ciqui Simancas, cuyo ánimo ha pasado "de la incertidumbre a los nervios y de los nervios al cabreo".

La posibilidad del rebrote de la que nadie habla
Los rebrotes que han dado la cara este verano, y que empiezan a cebarse con los colectivos más débiles, amenazan con instalarse en los colegios si no se toman las medidas de prevención que han venido advirtiendo los epidemiólogos. "Higiene, distancia y mascarilla", resume el representante de la FAPA. "Si no les ha dado tiempo a garantizar esas tres cosas, lo más seguro es que nos enfrentemos a contagios", asume Simancas, que sin embargo presume de "prudencia, lógica y de actitud nada alarmista" por parte de las asociaciones de padres y madres que quieren facilitar el trabajo de las autoridades y los centros.

Menos comprensivas son las AMPA de Andalucía, donde en varias provincias han anunciado que no llevarán a los niños al colegio hasta que la Junta no les garantice un plan sanitario. "No queremos que nos regalen geles ni mascarillas, exigimos una vuelta al cole segura", amenazan AMPAS en PIE junto a un dodecálogo que incluye medidas como "búsqueda de otros espacios" que garanticen el metro y medio de seguridad y "flexibilidad en los horarios" para evitar aglomeraciones a la entrada y salida de los centros.

"Se está extendiendo el virus de forma brutal por las reuniones familiares y de jóvenes y lo que veo es que la Sanidad de las comunidades autónomas no se está preparando en absoluto", opina Paloma Uribe, técnico de la Federación de familias monomarentales. Cree que los centros educativos son más conscientes y que por eso muchos han diseñado un protocolo atendiendo a cuatro supuestos distintos: confinamiento, semiconfinamiento (colegio abierto para padres que no puedan teletrabajar), semipresencialidad o normalidad. "A nivel sanitario no existe esa previsión, igual que no ha existido para atajar los brotes vacacionales, y nos va a ocurrir lo mismo que en la desescalada", vaticina la portavoz.

El escenario que se abre ante sus ojos en caso de un brote no les tranquiliza ni aunque existan ciertos protocolos: "Si un profesor se contagia, ¿hay que mandar a casa a todos sus alumnos? Si en un aula hay positivos y negativos, ¿seguirán las clases de forma telemática los niños que no puedan asistir presencialmente? ¿Y si las familias no pueden acompañar al menor durante su confinamiento por causas laborales?", son algunas de las hipótesis que le surgen a bote pronto a Ciqui Simancas, de FAPA. "Me da miedo que estén cocinando a fuego lento un nuevo cierre de las aulas", dice como explicación a esa "falta de comunicación, transparencia y previsión".

"Ojalá me equivoque", confía. Una esperanza que comparte la Federación de Asociaciones de Madres Solteras. "La prioridad de cualquier padre o madre es que su hijo esté sano y bien, pero hay familias monoparentales que están en modo supervivencia. Hemos visto situaciones dantescas durante la pandemia que no podemos volver a permitir", asegura su representante.

Un castigo para las familias, en especial las monoparentales
Las mujeres han tenido un 20% más de fatiga mental y un 16% más de estrés que los hombres durante los días de teletrabajo obligado por la pandemia debido a la mayor dedicación al cuidado de hijos y dependientes, según infirió un informe realizado por el Centro Trabajo y Familia durante la crisis de la COVID-19. "Estos números se disparan al 33% y al 18% respectivamente en el caso de las madres solteras", lee Paloma Uribes. El confinamiento ha puesto en jaque la situación de las familias monoparentales, que muchas veces se han visto obligadas a arriesgar la salud de familiares mayores para que cuidasen de sus hijos o, en el peor de los casos, han perdido puestos de trabajo presenciales por no poder compatibilizarlos con el menor en casa.

"El teletrabajo con ellos no es teletrabajo, porque es muy difícil intentar concentrarte en tus tareas y a la vez en tu hijo si no hay una pareja alrededor", explica. Por otra parte, la brecha digital sigue existiendo y es algo realmente difícil de solucionar para las familias con menos capacidad económica, que tienen varios hijos o que incluso deben compartir el ordenador con el padre o la madre. Esto último lo recoge Simancas y lo eleva a la práctica generalidad de los tutores que trabajan en el hogar y "no pueden permitirse varios dispositivos teconlógicos". "Por parte de las familias ha sido insoportable, pero además es que los niños necesitan de la convivencia y la formación presencial. Ni queremos ni podemos permitirnos lo contrario como sociedad", asevera.

En ese sentido, el absentismo que plantean algunos de alternativa a la falta de seguridad dentro de las aulas, como han advertido que harán 100 asociaciones AMPA de Málaga, no es el camino para estos dos representantes. "¿Quién se queda en casa educando al niño? ¿El padre o la madre, que es quien ha asumido la responsabilidad de las tareas en esta pandemia?", plantea Paloma Uribe. "No, el sistema educativo está bien planteado y los niños necesitan sociabilizar. El foco hay que ponerlo en las familias sin recursos, que son quienes más necesitan una vuelta al cole segura", concluye.


martes, 11 de agosto de 2020

Método Waldorf de lectoescritura

https://www.demicasaalmundo.com/blog/metodo-waldorf-de-lectoescritura-por-que-es-tan-eficaz/?fbclid=IwAR2qTtPFou1CLzqw5WQLADB9LafQnamAv-cY0lL6uxdoMLrBOjsaSN-Lo6c

Método Waldorf de lectoescritura, por qué es tan eficaz

¿Es posible enseñar a los niños/as a leer y escribir desde el  juego, la alegría y creatividad?



¡Sí, claro que es posible! La pedagogía Waldorf lo lleva haciendo desde hace muchos años y con unos resultados incomparables.

Pero, ¿por qué funciona su método, qué es lo que lo hace diferente?
Son 3 aspectos muy importantes que son la base de que el método Waldorf de lecto-escritura tenga tanto éxito:

(1) Respeta el desarrollo global del niño/a
La prisa de nuestra cultura para que los niños/as lean a una edad cada vez más temprana es muy preocupante.

Ya he hablado varias veces en el blog (mira aquí) de la importancia de respetar el desarrollo global del niño/a antes de iniciarlo en cualquier aprendizaje superior.



Y la neurociencia no deja de constatarlo. De hecho, no existe ningún estudio que demuestre que los niños/as que empiezan a leer a los 4-5 años tengan mejores resultados a largo plazo que los que aprenden más tarde.

Por eso en la pedagogía Waldorf no se enseña lectoescritura a un niño/a que no supere unas pruebas de madurez que constaten que está preparado/a: coordinación izquierda-derecha, también la coordinación mano, ojo y habla,  si ha logrado la reflexión en espejo, y cómo ha desarrollado su dominio del espacio o la integración postural o dominancia, son solo unos ejemplos.

En el post de ¿Está preparado para primaria? Las pruebas de maduración ya te hablé de cuáles son todos estos indicadores que podríamos tener en cuenta para saber si un niño/a ya está a punto para emprender este aprendizaje, pero en todo caso todo tiene mucho que ver con haber tenido muchas oportunidades de movimiento libre durante la primera infancia y también en el juego.

(2) La lectoescritura se prepara de una forma natural y no invasiva

En el jardín de infancia Waldorf  la mejor  preparación para la lectoescritura y los aprendizajes posteriores está basada en el juego libre, el movimiento, el ritmo y la imitación.

Por eso se estimula la psicomotricidad fina y gruesa desde el juego y con actividades manuales que tienen sentido y coherencia interna para el niño/a (en tareas domésticas, de arte…), ayudándole a situarse en el mundo.

Por supuesto las canciones, los cuentos, las rimas, los trabalenguas, los juegos de dedos… están presentes todos los días.

Tengo varios artículos publicados sobre rimas y juegos de dedos que pueden darte una aproximación de cómo se hace este trabajo en la etapa de infantil, mira por ejemplo aquí.

(3) La lectoescritura se enseña de forma creativa con imágenes

Hacia los 6-7 años tiene sentido para el niño/a utilizar imágenes para desarrollar el alfabeto, construyendo lo que podríamos llamar un  alfabeto pictórico.

Rudolf Steiner constataba que el desarrollo global del niño/a refleja de alguna manera la evolución cultural humana en su desarrollo también.

Al finalizar el primer septenio el niño/a está viviendo el período de evolución cultural humana,  cuando los seres humanos desarrollaron un alfabeto escrito y pictórico, por lo que tiene sentido para ellos desarrollar el alfabeto usando dibujos ya que los seres humanos tuvieron que escribir/dibujar algo antes de poder leerlo.

Además en esta edad todavía está interesado/a en la fantasía por lo que el alfabeto ilustrado se desarrolla con cuentos, y de ahí surge la escritura de oraciones sencillas que ellos mismos van creando. 

Por ello cuando se inicia el periodo de lectoescritura cada día se narra un cuento del alfabeto, y se va introduciendo de manera imaginativa cada letra. Así, una /G/ se transforma en un gato, o una /K/ en un karateka, o una /S/ en una serpiente.

¿Quieres aprender a enseñar lectoescritura con el método Waldorf?

Muchísimas veces me han pedido si yo tengo los cuentos waldorf de las letras para compartirlos. En inglés hay varias publicaciones, pero para mí no tiene sentido tener los cuentos si no sabes cómo introducirlos y utilizarlos.

Por eso me hace feliz que  ahora Tamara Chubarovsky (te he hablado de ella muchas veces en el blog, es un referente Waldorf para mí), haya lanzado una única convocatoria de un nuevo curso, para mí imprescindible, que comenzará en junio.

La convocatoria para inscribirse es solo del 28 al 4 de junio y no volverá a repetirse hasta dentro de un año.

¿Qué puedes aprender en el curso?
Es un curso muy completo en el que aprenderás:

1. Enseñanza de la lectoescritura según el método Waldorf
1.1. Competencias prelectoras  (lo realmente importante antes de empezar a leer y escribir)
1.2 Método Waldorf para enseñar el alfabeto
2. Manual paso a paso para introducir cada letra (cuentos, dibujos, frases y Rimas con movimiento para cada una de las letras)
3. Más actividades para que se enamoren de la lectoescritura
3.1. Actividades multisensoriales: modelado, juegos en el espacio, juegos de tacto, de movimiento, teatro…
3.2. Beneficios del dibujo de formas (la mejor forma de hacerlo en clase y Rimas con movimiento para dibujar) 
4. Las minúsculas. La lectura. Adaptarse a las circunstancias
Extras: Bibliografía para saber más, orígenes de la pedagogía Waldorf, rimas en otros idiomas…
No encontrarás algo similar ahora mismo en ninguna plataforma.
Tamara es pionera en lanzar este conocimiento Waldorf tan valioso en formato online y que pueda llegar a cualquier rincón del mundo. La admiro mucho por ello también.

Ya seas maestra, docente o persona que acompaña a niños/as en edad escolar (madres y padres también por supuesto), puede aportarte muchísimo.

Es un curso que Tamara realiza con una única convocatoria anual y que cuenta con su soporte.

Tiene una duración de 8 semanas y los módulos se van haciendo cada quince días. Después los tendrás siempre disponibles.

El curso comienza en muy pocos días y SOLO puedes inscribirte hasta el 4 de JUNIO.

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