Dedicado a tod@s l@s niñ@s del mundo

El niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender (Montaigne)

martes, 14 de enero de 2020

Residuos cero en los bocadillos del cole

https://www.tribunasalamanca.com/noticias/la-guerra-de-un-colegio-de-santa-marta-a-los-residuos-en-el-recreo-reparten-portabocadillos-reutilizables-entre-los-ninos/1578915745

La guerra de un colegio de Santa Marta a los residuos en el recreo: reparten portabocadillos reutilizables entre los niños.
También se pueden utilizar taper y botellas de aluminio... y evitar todo tipo de envoltorio y pajitas...

Nuevos portabocadillos del CEIP Miguel Hernández de Santa MartaNuevos portabocadillos del CEIP Miguel Hernández de Santa Marta



El AMPA del CEIP Miguel Hernández se ha sumado a la iniciativa 'Recreos Residuos Cero' de la organización 'Teachers for future Spain'.

Quieren luchar contra el cambio climático, cuidar del planeta y "modificar los hábitos de consumo y de producción de residuos de los más pequeños". Por ello, desde el AMPA del CEIP Miguel Hernández de Santa Marta han puesto en marcha una curiosa iniciativa para eliminar los residuos de los escolares durante los recreos.

Así, desde el AMPA del centro santamartino han decidido sumarse a la propuesta 'Recreos Residuos Cero' de la organización 'Teachers for future Spain' para "motivar al alumnado para que en sus almuerzos o meriendas no haya residuo o, al menos, el mínimo posible", han explicado desde la asociación de madres y padres.

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En este sentido, los niños del centro cuentan ya con un envase portabocadillos que se ha repartido entre los escolares para que lo usen con sus bocadillos en los recreos sin más envoltorio. Según han explicado, se trata de un envase apto para transportar distintos alimentos como "galletas, fruta, bocatas o bollería, se limpia fácilmente y se puede usar una y otra vez".

Asimismo, dentro de esta campaña de cero residuos en los recreos han animado a las familias a que "se hagan con una botella reutilizable o cantimplora, no solo para el agua sino también para zumos o batidos, evitando tetrabriks, pajitas y botellas que duran dos días".

Desde el AMPA del centro han querido agradecer la "colaboración del profesorado, cuya labor docente crea ese espíritu crítico en nuestros hijos hacia los hábitos de consumo actuales y la utilización desmedida y descuidada de los recursos naturales. Seguiremos trabajando juntos para erradicar ese hábito 'comodón' de usar y tirar. El planeta nos lo agradecerá, y el patio también", han concluido.


lunes, 13 de enero de 2020

Matemáticas obsoletas

https://www.lavanguardia.com/vida/20200107/472744581999/matematicas-murcia-educacion.html?fbclid=IwAR3mRrzU8Wgm5UhGNoMlAglcErBEE5nzXwM0CMzL-3FsYAZuf_u1xy9xyes

“Casi todo lo que enseñamos en matemáticas está obsoleto”
 1Entrevista a Joseángel Murcia, matemático y profesor, que acaba de publicar “Y me llevo una”
“Casi todo lo que enseñamos en matemáticas está obsoleto”
El matemático Josángel Murcia, en la Universidad Complutense (Emilia Gutiérrez)

“Casi todo lo que enseñamos en matemáticas está obsoleto”

A los pocos días de hacer esta entrevista, se hizo público el informe PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) con malas noticias para España. Según este trabajo, el nivel de conocimiento en Matemáticas y Ciencia de los estudiantes españoles de 15 años no puede considerarse bueno . En conjunto, los resultados se sitúan ligeramente por debajo de la media del mundo, no mejoran respecto a años anteriores –en Ciencia empeoran– y, lo que es más grave, una cuarta parte de los adolescentes no supera el mínimo más bajo de matemáticas, considerado un conocimiento clave en un mundo tecnológico. Esto los sitúa, según el propio informe, en grave riesgo de exclusión social.

Las palabras de Joseángel Murcia parecían vaticinar el descalabro. En su opinión, el mundo ha cambiado y con él también debería haber cambiado la manera de enseñar , pero no ha sido así. Especialmente con las matemáticas, esa asignatura odiada y denostada por muchos por su abstracción. Que se hicieran las cosas de una manera determinada durante años no es justificación para que se sigan haciendo de la misma forma.

Las matemáticas son difíciles , sí, pero se pueden hacer más atractivas, concretas y amigables . “¡Claro que sí!”, exclama entusiasta. Es lo que intenta transmitir a los profesores a los que forma en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense. Murcia acaba de publicar Y me llevo una, con ilustraciones de Cristina Daura (Capitán Swing), que tiene como fin reconciliar a todos esos chavales a los que el aprendizaje de las matemáticas supuso una tortura con una asignatura clave en el mundo en el que nos movemos.

José Ángel Murcia, profesor de matemáticas

José Ángel Murcia, profesor de matemáticas (Emilia Gutiérrez)
-Escogí Letras huyendo de las matemáticas.

Creo que los profesores de matemáticas hemos condenado a mucha gente a sentirse fracasados con las matemáticas. Y no lo digo con orgullo. ¡Quién sabe qué hubieran escogido muchos de los que se fueron por Letras si no hubieran tenido ese lastre! De hecho, yo fui uno de esos niños que sobrevivió a su aprendizaje. No las llegué a odiarlas, aunque poco faltó.

-¿Cómo lo consiguió?

A mí también se me daban mal las matemáticas. Para un examen, me copié las propiedades del logaritmo porque no me entraban en la cabeza. ¡No entendía nada! ¿Para qué servían? Un tiempo después, expliqué a una compañera los logaritmos. Me gustaba ella y quería hacerme comprender. Me puse en su lugar, busqué ejemplos...No sé si ella lo entendió, pero algo ocurrió en mi cabeza y empecé a entenderlas, a relacionarlas, a disfrutarlas...

“Cometemos el error de decir que las mates son fáciles y no lo son”

-Yo me sentía tonta porque la profesora, ante mi incomprensión sobre la utilidad de lo que nos enseñaba, no dejaba de decir que eran fáciles.

Ese es un error que hemos cometido muchas veces, decir que son fáciles para dar ánimos. Las matemáticas son difíciles. Es la primera asignatura a la que los niños se acercan desde la abstracción. Pero se puede hacer más prácticas... De hecho, así se hace en Infantil y en el primer ciclo de Primaria. Luego, ya no. Comienzan los conceptos y los procedimientos y no paran durante toda la ESO. Y muchos se quedan descolgados. Ya que tiene tanta abstracción ¿por qué no se busca concretarlas?, ¿por qué se abandona la manipulación en los primeros cursos de primaria?

-¿El problema, entonces, tiene su origen en Primaria?

El problema es muy complejo para reducirlo a un solo factor. Primero, es una materia abstracta y compleja. También, hay una formación pobre de los formadores de Primaria y Secundaria. Las clases tienen muchos alumnos...

“Se dan contenidos muy amplios y poca profundidad. Los chicos no pueden asimilar todo eso”

-¿Y los contenidos?

Ese es otro de los problemas. Se dan contenidos muy amplios y poca profundidad. Los chicos no pueden asimilar todo eso. Hay que revisarlo entero para eliminar lo obsoleto, que es casi todo, y decidir retrasar lo que es necesario estudiar de memoria, como las tablas de multiplicar.

-Habrá quien diga que eso es bajar el nivel.

Seguro...Pero tener a los niños haciendo divisiones de tres o cuatro cifras un día y otro solo conduce al rechazo. Máxime cuando están las calculadoras. Esas operaciones no aportan nada a la mente de un niño. En cambio, saber qué es sí. Y, encima, no todo lo que se dice es cierto.

-¿Cómo?

Por ejemplo, dividir es repartir...pues no siempre. Hay niños que me escriben al blog tocamates y me dicen que no entienden que si dividir es repartir cómo les sale números más grandes cuando dividen 20 entre 0,5. Y yo les cuento que si tengo 20 metros de cinta y quiero hacer lazos con ella y cada lazo precisa de 0,5 metros, me sale que podré hacer 40 lazos. Porque, insisto, dividir no es siempre repartir.

“Hay que rediseñar la enseñanza de las matemáticas por completo”

-¿Los profesores de Matemáticas están por el cambio?

Sí, en general sí. Hay muchas, ganas de cambio, iniciativas muy buenas...También hay quien cree que las cosas hay que hacerlas como siempre, algo que me parece tristísimo.

-Vamos, que hay que rediseñar la enseñanza de las matemáticas.

Totalmente. No es necesario pasar por el calvario por el que obligamos a muchos a pasar. De verdad, no es necesario.

“Los matemáticos son supervivientes a un sistema perverso. Y tienen trabajo porque el que ha llegado ahí sabe resolver problemas”

-Además, veamos la parte práctica, los matemáticos no saben lo que es el paro.

Sí, tienen un nivel de paro cero. Los matemáticos son supervivientes a un sistema perverso. Y tienen trabajo porque el que ha llegado ahí sabe resolver problemas, sabe qué información es importante y qué hacer con ella. Y no sólo lo hacen con la información numérica. Es con todo. Porque el matemático ha profundizado en el pensamiento, ha razonado, ha argumentado...¡Si vieras la cantidad de cosas interesantes que se esconden detrás de las mates y su utilidad!

jueves, 9 de enero de 2020

Explicar la reproducción

https://www.eldiario.es/nidos/explicar-reproduccion-Guia-familias-diversas_0_982702333.html

¿Cómo explicar la reproducción a tus hijos e hijas? Guía para familias diversas
Familia
¿De dónde vienen los bebés? ¿Cómo se hacen? ¿Cómo entra el bebé en la tripa? ¿Quién tiene qué? ¿Por qué a veces el bebé no crece?
Tarde o temprano, cualquier niño o niña hace estas preguntas. El libro Cómo se hace una criatura da ideas sobre cómo abordar las múltiples formas de reproducción
"Hay muchas maneras de que el espermatozoide y el óvulo se junten. Algunas veces las personas lo hacen por su cuenta y otras necesitan ayuda", sería una respuesta corta para un libro que contempla la diversidad de cuerpos y orientaciones
Miguel Muñoz

"¿Cuándo está bien tocar y cuándo no?" y otras preguntas sobre sexo que responder con tus hijos
España suspende en educación sexual: "Los jóvenes buscan información y si no se la das, irán a Internet y al porno"

Cómo se hace una criatura

¿De dónde vienen los bebés? ¿Cómo se hacen? Tarde o temprano, cualquier niño o niña quiere respuestas a estas preguntas. Hablar sobre la reproducción, sus diferentes tipos y las formas de llegada de los bebés no es una tarea sencilla. Hace un par de meses llegó a nuestro país una nueva herramienta que puede servir de utilidad para tratar estos asuntos en cualquier familia. Es el libro Cómo se hace una criatura (Edicions Bellaterra, 2019), escrito por Cory Silverberg e ilustrado por Fiona Smyth en 2013.

Ya la elección del título es toda una declaración de intenciones. El uso de la palabra "criatura" en la traducción al castellano se explica en que en inglés la mayoría de las palabras no tienen género, pero en nuestro idioma sí. Por tanto, dada la vocación del autor de recoger la diversidad de género, se ha intentado usas un lenguaje no sexista.


El libro, escrito por los mismos autores de Sexo es una palabra divertida, se compone de una historia en forma de cuento y una completa guía. En ella se proponen una serie de consejos que pueden complementar la lectura.

"Este es un cuento sobre cómo se hacen las criaturas. La primera cosa que debes saber es que no se puede hacer una criatura de la nada. Tienes que empezar con algo". Es el punto de inicio de una historia escrita con lenguaje sencillo y coloridos dibujos. En sus páginas se introducen conceptos como óvulos, espermatozoides, útero, que son los principales protagonistas del cuento. "Cuando un óvulo y un espermatozoide se encuentran, se enredan en un tipo especial de baile. Mientras bailan, se hablan. El óvulo le cuenta al espermatozoide todas las historias que tiene que contar sobre el cuerpo del que proviene. Y el espermatozoide le cuenta al óvulo todas las historias que tiene que contar sobre el cuerpo del que proviene", señala otra de sus partes.

"¿Cómo entra en el útero?"
¿Cuáles son las preguntas más habituales que se hacen niños y niñas al leer la historia? El autor identifica al menos cuatro principales. En primer lugar, "¿quién tiene qué?". Es decir, si sus cuerpos tienen óvulos o espermatozoides, si los tiene el padre, la madre, etc. La guía incluye una serie de sugerencias dependiendo del nivel de inquietud de las preguntas.

Otra de las típicas preguntas que pueden surgir es si solo las personas adultas pueden hacer una criatura. Es decir, si él mismo puede crearla ya. Un buen apunte del autor es recordar que no todas las personas adultas quieren tener hijos o hijas y que no todas las personas adultas que quieren pueden hacerlo. "¿Cómo entra la criatura en el útero?" sería otras de las dudas principales. Una respuesta corta recomendada sería: "Hay muchas maneras de que el espermatozoide y el óvulo se junten y que una criatura entre en el útero. Algunas veces las personas lo hacen por su cuenta y otras necesitan ayuda".

Cómo se hace una criatura
Por último, puede surgir la pregunta de por qué una criatura no crece. "No se necesita usar un lenguaje técnico, pero puede explicarlo de una manera que entienda que hacer criaturas no siempre es fácil o sencillo", señala el texto.

El libro está ideado para despertar la curiosidad de quien lo lea. En una de sus páginas se pregunta: "¿quién ayudó a juntar el espermatozoide y el óvulo que te crearon?". Según el autor, el objetivo de estar redactada de esta forma responde a la necesidad de permitir a padres, madres o cuidadores contar su historia como quisieran. "La mayoría de los libros de educación sexual tradicionales comparten la visión médica actual de la reproducción e insisten en que las madres y padres biológicos son el centro de la historia", critica Silverberg.

Es entonces cuando pueden entrar en escena los diferentes métodos reproductivos e iniciarse conversaciones a raíz de los mismos. Si es a través de donación de esperma o de óvulos con un donante conocido, el autor sugiere algunas ideas para compartir con el hijo. Por ejemplo: "Papá tenía el esperma, pero necesitábamos un óvulo para hacerte. Alguien nos ayudó dándonos un óvulo y luego recibimos mucha ayuda de otras personas como la del personas médico".

También se incluyen sugerencias para tecnologías de reproducción asistida, adopciones y el coito: "Tu mamá y tu papá unieron el espermatozoide y el óvulo juntos, ayudándose mutuamente. Hicimos esto usando nuestros cuerpos y no recibimos ayuda de nadie más". Por otro lado, incorpora sugerencias para hablar de gestación subrogada, una práctica que está regulada en Canadá, el país del que es originario el autor del libro. En España está prohibida.

Diversidad de cuerpos y expresiones
El enfoque sobre el sexo y el género es una de las principales virtudes del libro. La intención es que puedan leerlo personas de todos los géneros. Las ilustraciones no muestras ni genitales ni características de género. Según el autor, una criatura que lea el libro puede mirar uno de los cuerpos con espermatozoides y decir que es un niño. Una de las sugerencias inclusivas de respuesta propuestas es la siguiente: "Podría ser un niño, pero todo lo que sabemos es que tiene espermatozoides. La mayoría de las personas que tienen cuerpos con espermatozoides se llaman a sí mismos como un niño o un hombre. Pero algunos no. Algunas mujeres pueden haber nacido con cuerpos con espermatozoides pero aún así son mujeres".

Para Silverberg, lo importante no es lo que deban saber o no sobre el género, sino que sepan que se puede hablar sobre ello y que existen muchas opciones para vivir una vida saludable y feliz cuando se trata de cuerpos, sexo y expresión de género.

A raíz de las páginas de la historia también se da pie a hablar sobre la raza. Los cuerpos que aparecen son de los colores llamativos como morados, rosas, verdes o azules. O de los cuerpos y la discapacidad. La forma de los cuerpos en el cuento es variada y se incluyen además algunos con problemas de movilidad que se ayudan de muletas o sillas de ruedas. Un glosario con conceptos como sexo, género, trans o cis pone punto y final a una herramienta que puede ser tan amplia como la imaginación de quien la use.

miércoles, 8 de enero de 2020

Las mochilas son culpables de lesiones de espalda en los niños y jóvenes

https://elpais.com/elpais/2020/01/07/buenavida/1578412195_366354.html

niños

El peso de una libreta tamaño folio ronda el medio kilo. El de un libro de texto, igual. Si los niños de ocho años pueden tener una decena de asignaturas, solo hay que sumar. Y aunque no siempre deba llevar todo su material, hay que contar con el estuche, el bocadillo o el diccionario. Entre cuatro y cinco kilos con facilidad, lo que representa entre el 16% y el 20% del peso corporal de un peque que ronde los 25 kilos (es como si un adulto de 90 kilos llevara 15 kilos a la espalda camino del trabajo). Representa una carga excesiva que puede causar problemas. Un estudio realizado por el grupo de Investigación PODUMA, de la Universidad de Málaga, indica que, si la mochila supone el 15% o más del peso de los peques, la reacción del cuerpo es modificar notablemente su forma de caminar. Las zancadas se vuelven más cortas y los pies pasan más tiempo en contacto con el suelo. "Y la ciencia nos dice que este es el primer paso para tener lesiones musculoesqueléticas", explica Gabriel Gijón, miembro del grupo de investigación que ha realizado el análisis.


Publicado en la revista científica Scientific Reports y elaborado por cinco investigadores de la universidad malagueña y una investigadora de la universidad de La Trobe en Melbourne (Australia), el estudio se realizó a lo largo del curso pasado. En él participaron 231 menores de entre seis y doce años de diferentes colegios malagueños. Fueron seleccionados al azar e hicieron pruebas para comprobar cómo diferentes pesos en una mochila Quechua estándar podían afectar al paso. Cada niño o niña hizo cinco pequeñas caminatas con el 5%, 10%, 15% y 20% de su peso, así como una más sin carga alguna. En todos los casos se detectó que a partir del 15% la forma de la pisada variaba.

"En su día a día llevar esa carga afecta a la posición de su cuerpo. Lo importante es que es una predisposición para tener problemas en el futuro", dice Gijón, que también es miembro del grupo de investigación Cronicidad, Dependencia, Cuidados y Servicios de Salud del Instituto de Investigación Biomédica (Ibima) de Málaga. El experto pone un ejemplo claro: cualquier chaval que empiece a fumar a los 16 años no tendrá dos días después un cáncer de pulmón, pero si sigue fumando a diario, 30 años más tarde es altamente probable que desarrolle alguna enfermedad asociada a ese consumo. De ahí la importancia de prevenir. "Los niños que cargan con mucho peso caminando todos los días, repartido de manera asimétrica y lejos del centro de gravedad sufren trastornos de la marcha y, por tanto, más opciones de tener lesiones de rodilla, espalda u otras partes, según cómo compense el peso", confirma Luis Roche, profesor de Biomecánica y Fisioterapia Deportiva en la Universidad San Jorge en Zaragoza.

Además de repercutir en la biomecánica de la marcha, más peso de la cuenta puede afectar en el aparato locomotor provocando futuras lesiones en caderas, pies o espalda. Problemas que se agravarían si los niños tuvieran ya alguna alteración de base como escoliosis o pies planos, según explican los especialistas. Incluso a la mordida, porque este mismo grupo de investigación demostró el año pasado que la postura del pie influye directamente en el riesgo de padecer problemas de maloclusión.

Cargar con más peso del recomendado, demasiado habitual
Solo a modo de curiosidad y durante el trabajo de campo, los investigadores pesaron también las mochilas que los niños participantes llevaban. Más de la mitad superaban el 15% de su peso corporal y alguno llegaba incluso al 35% teniendo que caminar durante un kilómetro con esa carga a la espalda. Es como si un adulto de 90 kilos cargara una mochila de más de 30 kilos. La Organización Mundial de la Salud recomienda que el peso no supere entre el 10% y el 15% del peso del niño, lo que, con el símil del adulto, supondría cargar una mochila de entre 9 y 12 kilos. Según los estudios realizados indican que la mayoría de los niños supera esas recomendaciones. Un trabajo de la Universidad CEU San Pablo refleja que ocho de cada diez menores superan ese peso y que, de media, portan 4,5 kilos en sus espaldas. Otro trabajo, de la Universidad de Cagliari (Italia) aumenta esta cifra hasta los 5,2 kilos.

La distancia que recorre el alumnado con sus mochilas también es importante. Para quienes sus padres los dejen en la puerta del colegio y anden apenas unos metros, la incidencia del sobrepeso será mínima. Quienes tienen que caminar uno o dos kilómetros, notarán una incidencia mucho mayor.

Para que la mochila a la espalda afecte lo menos posible, Gabriel Gijón destaca que es importante que siempre esté sujeta a los dos hombros y que el broche que llevan a la altura del ombligo (más habitual en mochilas de senderismo) también esté anudada para que sea la pelvis la que asuma el peso y no tanto la espalda. "Así no se mueve y no hay que modificar la pisada", dice el docente. Un buen reparto equilibrado de las cargas en el interior hace que el peso también se comparta por ambos hombros. Pero no hay que pasarse: "Un niño de unos 40 kilos no debería llevar más de 8 kilos encima", insiste el profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud, Joaquín Páez.

Ahora este grupo de científicos quiere seguir analizando a los mismos sujetos de estudio en el futuro. "Eso servirá para corroborar si dentro de 5 o 10 años estos niños pueden tener algún tipo de lesión musculoesquelética, porque, aunque ahora mismo no lo podemos afirmar sobre la base de nuestra investigación, la ciencia dice que sí", subraya Gijón. Y tanto. Son numerosos los estudios que destacan la importancia de que la mochila lleve poca carga. La mayoría tienen a militares profesionales como sujetos de estudio porque son quienes deben llevar cargas enormes durante muchas horas. Pero también hay otros que se centran en menores, como el realizado por investigadores de la Universidad de Rzeszów, en Polonia, que trabajó con 107 niños y niñas de siete años. Sus conclusiones resaltan que una carga a la espalda superior al 10% de peso del menor "puede provocar la disminución de la lordosis lumbar y una tendencia hacia una posición vertical del sacro". El informe de los especialistas polacos da alguna solución más: desde comprobaciones del peso de las mochilas por parte de madres, padres y maestros hasta permitirles dejar libros y cuadernos en la escuela "probablemente sería beneficioso para reducir la carga diaria que pesan sobre las espinas de los niños".

¿Qué soluciona ponerle ruedas a la mochila?
La opción de una maleta con ruedas es solo mejor en algunos casos, como cuando la carga es muy elevada. Un estudio de la Universidad de Granada demuestra que tirar de uno de estos carritos afecta mínimamente a la velocidad y la longitud de zancada. Así que los investigadores –que forman parte del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS)- subrayan en sus conclusiones que "los carros podrían considerarse una buena opción para el transporte de útiles escolares", aunque ponen el tope en un 20% del peso corporal de los peques. El problema es que, según Roche, su manejo inhibe el movimiento de los brazos, que sirve para contrarrestar el de las piernas (por eso siempre que tenemos un pie adelantado, el brazo contrario está atrasado y viceversa) y eso también puede causar problemas a la larga.

Además, en algunos colegios prohíben a los niños arrastrarlas por el ruido que hacen, así que para subir las escaleras del colegio deben cogerlas a pulso, aumentando el problema e incrementando el riesgo de caídas. La instalación de taquillas en los centros escolares, la reducción de papel, el uso de libros trimestrales o la apuesta por la digitalización pueden ser, también, ayudas para que los peques no lleven mochilas que les afecten en su desarrollo.

jueves, 2 de enero de 2020

Jugar en lugar de aprender

https://www.eldiario.es/nidos/nino-puede-jugando-lugar-aprendiendo_0_979902071.html

Joaquín Ortega, educador: "Un niño de cinco años puede estar jugando en lugar de aprendiendo a leer"
Educación
Ortega defiende en su libro 'La edad invisible' una crianza más tranquila y con menos juguetes y dispersión en la etapa educativa 0-3
"La idea nuestra es que todo se haga bonito, acompañado y tranquilo. Vamos a favor de su ritmo, no a favor del orden de la clase" explica el autor

Joaquín Ortega, creador de las escuelas inspiradas en la pedagogía Waldorf

En el céntrico barrio de Chamberí, en Madrid, hay dos escuelas infantiles llamadas 'El sitio de tu recreo'. Además de la alusión a Antonio Vega, hay algo en el trastoque del posesivo (del "mi" al "tu") que llama la atención. ¿A quién le está hablando el rótulo?

En conversación con Joaquín Ortega, el creador de estas escuelas inspiradas en la pedagogía Waldorf, salta una respuesta inesperada: a todos. No es habitual que un educador le diga a unos padres que deberían tomarse un día para hacer un plan juntos, solos. Pero si le preguntan su opinión, él la da, como ha hecho en su libro La edad invisible. Crianza consciente en la primera infancia, en el que dedica un capítulo al recreo de los padres y las madres. Los niños absorben lo que ven y no interpretan que sus padres les desatienden cuando dedican un rato de su vida a sí mismos. Por el contrario, sí se sienten excluidos si en el tiempo de dedicación que se les da no se está a lo que toca.


"Cuando alguien está volcado todo el día en el mundo del niño y en el mundo del trabajo, hay algo que no está ordenado", explica Ortega. "Cuando el niño ve que sus padres son personas equilibradas, crece mejor". El educador habla sentado en una mesa de una sala de paso en su segunda escuela, la más nueva. Está dedicado a la conversación durante la hora que dura. No la interrumpe para dar instrucciones a sus empleados, ir a mirar por qué llora un bebé o echar un vistazo al móvil. Está a lo que toca. Nos sentamos junto a la cocina, donde se está preparando la comida de hoy mientras nos envuelve un dulce aroma a puerro cocido. Hay algo en el lugar que lo acerca más a una casa que a un colegio. Es tranquilo, limpio, confortable, huele bien y dan ganas de quedarse allí muchas horas; dormir una siesta, quizás.

En otras escuelas infantiles de 0 a 3 años hay un barullo constante, abundancia de estímulos, actividad permanente. En tres años, los educadores lidian con unas ratios de entre 16 y 20 niños y niñas y es evidente que el personal que los atiende es insuficiente. Quién no ha visto el estrés en el rostro de la maestra o el maestro al final de la jornada. El momento de la salida, de la entrega, jamás es tranquilo: embudos de carritos, personas reclamando bebés a voz en grito, informes rápidos sobre si ha dormido o no, comido o no, llantos por no querer irse, llantos por no querer volver.

Bebés en la escuela infantil El sitio de tu recreo

Ortega quiso abrir un lugar donde lo más importante fuera la tranquilidad. Preocuparse menos, ocuparse más. Atención y no dispersión. Sin altavoces, sin decenas de juguetes, sin pantallas. Se había ido a trabajar un tiempo a un proyecto de cooperación en Guatemala y, cuando volvió, le chocó muchísimo ver a una familia entera junta y sin hablarse, absorto cada uno en su tablet. Eran los años del principio de la crisis y sintió que la gente estaba enfadada con lo que estaba sucediendo y que miraban para adentro, que no querían perder su estatus económico, que estaban sufriendo. Decidió abrir una escuela infantil con juguetes de toda la vida, algo sencillo. Lo había visto en Guatemala: con las necesidades básicas cubiertas (comer y dormir), cuando llega la hora del juego, todos lo hacen juntos si hay un balón.

"Les doy un palo y juegan todos, les dejo las cajas que me trae el frutero y es con lo que más juegan. A partir de ahí sentí que el espacio, si no es disperso, es muy bueno. Si solo jugaban con las cajas, estaba todo bien. Si guardábamos las cajas y sacábamos pelotas, estaba todo bien. Todo valía siempre que tuviera atención y no dispersión. Lo llamamos crianza consciente porque es una crianza en la que nos ocupamos de la cosas que les pasan a los niños y no entramos en preocupación de las cosas que no les pasan a los niños. Nos preocupamos un momento y nos ocupamos el resto del tiempo", describe.

"No me preocupo si el niño en el futuro va a ser médico o no", continúa Ortega. "Me preocupo de si tiene que quitarse el pañal, porque está empezando con el control de esfínteres. El niño se siente acompañado durante los dos meses que me ocupo de ello. Todos los niños tienen que aprender a hacer las cosas pero hay que hacerlo todo más envolvente y bonito, sin perder la dirección". Cuando habla de hacerlo envolvente no significa que, en el viejo dilema del método Estivill contra el Quiéreme mucho, gane el segundo. Tampoco el primero. Joaquín Ortega propone un nuevo paradigma donde la crianza se adapta al ritmo del niño, sin perder la dirección y dejando espacio para el pedagogo.

Envolvente es, para él, que si ese día van a comer lentejas, primero visiten la cocina, miren y toquen los ingredientes que más tarde se van a comer, que se lleven un puñado de lentejas a la clase y las toquen. Guardan las lentejas, sacan el puerro. Guardan el puerro, sacan la zanahoria. A la hora de la comida, se espera hasta que el último termina para traer el segundo plato. Lo mismo con el segundo y el postre. Uno a uno los llevan al baño, les cambian el pañal, les da un masaje de lavanda en los pies, una bolsita de agua caliente y les ponen a dormir con una manta de lana. "Nuestra idea es que todo se haga bonito, acompañado y tranquilo. Vamos a favor de su ritmo, no a favor del orden de la clase". A eso, Ortega lo llama "dirección y belleza". Aunque la base es la pedagogía activa Waldorf, el educador dice que principalmente es "sentido común": "Cuanto más despacio van los niños, mejor los observas".

A pesar que hasta los seis años la escolarización es voluntaria, el currículo oficial propone la iniciación a la lectoescritura con cinco años para que entren a Primaria sabiendo leer y escribir. "Así es una locura", dice Joaquín. "Un niño de cinco años con dislexia es un fracaso escolar. Un niño de cinco años con capacidad sana y tranquila puede estar jugando más tiempo en lugar de leyendo. No hace tanta falta. Pero hay un miedo social a perder lo que toca. El proyecto curricular de la Comunidad de Madrid es mucho más abierto y más fácil de lo que la gente hace ver".

Escuela infantil El sitio de tu recreo

En la educación en España hay grietas importantes de relación entre los educadores y las familias. Unos y otros se sienten amenazados y forcejean, a veces de manera brusca, en los límites de sus funciones. La propuesta de Joaquín Ortega es la de mejorar la comunicación y establecer un "triángulo benéfico" entre los padres, el pediatra y el educador, aumentando la relación para sentirse más acompañados. Que los padres pregunten más y que los educadores sean más humildes: que no contesten lo que no sepan.

"Hay padres que se sienten violentados y juzgados por lo que decimos desde la pedagogía activa. Y esa no es nuestra actitud. Lo que queremos es que los padres vayan más de frente. Por ejemplo, si en un colegio hay televisión para que los niños de cuatro años puedan ir al baño, o si los tienen maniatados, la sensación desde fuera es que falta una persona de apoyo en el colegio. Pero el profesor no es capaz de hablar con la dirección y el padre tampoco de hablar con el profesor y preguntar por qué ve su hijo la televisión en el colegio y si esto es educativo. No siento que la televisión en un colegio sea educativa sino que la usan para tenerlos parados porque les falta personal. Para que haya avances, el padre tiene que hablar con el profesor y con la dirección y que estos le digan si es que no hay recursos. Y entonces tendrán que decidir que, si no hay recursos, habrá que recortarlo de otro sitio, pero no maleducar a los niños".

A Ortega le encantaría que sus escuelas pudieran ser públicas y gratuitas. A la educación 0-3 la llamada etapa olvidada, está bajo el foco ante los acuerdos que están impulsando su universalización y gratuidad. A pesar de que hay un sector de las escuelas infantiles privadas que no lo ven con buenos ojos, Joaquín está a favor de la gratuidad, dado que se ha creado una brecha social importante, debido a que son las familias con más recursos económicos las que más escolarizan en esta etapa temprana.

Que escuelas como la suya puedan optar a licitaciones o directamente las escuelas municipales adopten pedagogías activas no piensa que sea un problema de financiación, sino de intención. El comedor de sus escuelas es 100% de comida ecológica y solo cuesta 75 euros, mientras que en la red pública de Educación Infantil de la Comunidad de Madrid sube hasta los 96 euros y no es ecológico. Basado en su experiencia, después de haber tenido comida de catering, Ortega afirma que los niños que comen diariamente comida biológica enferman menos. ¿Cómo se hace un menú mensual ecológico a 75 euros? Es una cuestión de planificación, de compra a pequeños proveedores y de kilómetro cero, afirma.

Escuela infantil El sitio de tu recreo
Escuela infantil El sitio de tu recreo

La irrupción de grandes empresas como Clece y Eulen en los concursos públicos de escuelas infantiles ha arrinconado el anterior modelo de pequeñas cooperativas y proyectos más personales. "En el mundo del niño durante muchos años ha valido todo. Profesores de música, de inglés, uniformes de 120 euros… que es algo que nunca he entendido ni entenderé". En sus escuelas se invierte en juguetes de madera respaldados por la pedagogía Waldorf, que son caros, y algunos de plástico para las etapas en los que los bebés se lo llevan a la boca y hay que cuidar mucho la higiene.

Pero el principal gasto se hace en el personal. Ortega habla de los "juguetes de pobreza", que el niño aprenda a cuidar el juguete como un bien escaso. Que sean pocos pero que sean buenos, no bueno en un sentido de calidad sino buenos para propiciar el juego y la experiencia. "Es importante no ser excesivamente estructurados, las cosas valen un poquito para un poquito. Nosotros tenemos aros y ladrillos de plástico y con eso nos vale. No endemoniamos el plástico pero intentamos tener lo menos posible, siendo conscientes de cada cosa que hacemos porque menos es más".

Después de la comida viene la siesta. Tras la siesta, si han descansado bien, los pequeños abrazan el juego con más interés. Joaquín sabe que en otras escuelas hay un horario: ahora toca música, ahora toca bailar, ahora toca… "¿Pero por qué toca?". "Creo que las actividades de los colegios tienen que ser más pensadas. En un sistema pensado para controlar al niño, como hace 25 años: un montón de juguetes, un montón de comida de baja calidad y un montón de actividades que ni los mismos profesores se creen. Hay que sentarse a pensar sobre un nuevo tipo de educación, mucho más lenta y relajada, no tan estimulativa. Y esa es la parte más cara: la de tener más profesionales trabajando y con mejores retribuciones. Se pueden hacer en el sistema público unas escuelas preciosas".

La mañana avanza más lento dentro de la escuela que fuera. Esto es así. La banda sonora de los niños y las niñas que ríen parece dar sentido y ordenar la vida. "Con muy poquito se pueden hacer grandes cosas", cierra Ortega.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Revolución Educativa

https://besincro.wordpress.com/2019/12/12/picotazos-en-el-cristal-el-documental-que-narra-una-revolucion-educativa-desde-dentro-de-un-instituto/?fbclid=IwAR3GTnzDvpYHUmLV_AyMixMDdfxQxVCZrICZhV5BuvMk16NmcyPxRcaRrY0

No podemos cambiar el mundo si enseñamos lo mismo que nos enseñaron a nosotros. Partiendo de esa premisa un grupo de profesores de un instituto de Alcoy decide poner manos a la obra y darle un giro al sistema educativo en su entorno inmediato. Durante un año ese colegio se enfrentará a una transformación total, una auténtica revolución pedagógica en la que lo importante no serán las notas sino el desarrollo personal de los alumnos con un objetivo claro: formar personas y no trabajadores. Pero no será precisamente un camino fácil, sino un el reto en el que los protagonistas se verán enfrentados a los recelos y el rechazo por parte de algunos de los protagonistas, incluyendo a parte de los padres, alumnos y profesorado, a una renovación que incluye derribar paredes, no solo filosoficamente, y  transformar físicamente y mentalmente la escuela.

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Esta es la historia que se cuenta en el documental Picotazos contra el cristal, dirigido y guionizado por Pepe Andreu, un realizador con más de 20 años de experiencia profesional, y Rafa Molés, periodista de investigación durante 16 años en Canal 9. El documental da visibilidad a las transformaciones efectuadas desde hace años en el IES Cotes Baixes de Alcoi por parte de un profesorado consciente de que educar no es domesticar y trabajando en el día a día sin fórmulas preestablecidas, mientras luchaban contra la incomprensión de quienes se resisten a cambiar un sistema educativo obsoleto a todas luces.

Quizá donde quede más patente el espíritu que anima esta revolución educativa sea la declaración que uno de los padres realiza en un momento del documental: “Es que no son robots. Y el fallo con nosotros es que nos hicieron aprender todas las frases del libro perfectas. Después, cuando llegamos a la vida, no sabíamos vivir”. Este proyecto viene a dar continuidad a Five days to dance, un premiado film de 2014 en el que Andreu y Molés se sumergen por primera vez en el mundo de la evolución educativa utilizando la danza como método de brindar a los alumnos oportunidades nuevas que la educación tradicional les había brindado.
Picotazos contra el cristal es una producción de SUICAfilms / À Punt Media que recomendamos desde Sincronía, una sola Humanidad dentro de nuestraCampaña por un Pacto de Estado en Educación


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Un buen maestro seduce al alumno para regresar a clase


* https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20191125/471776625566/jaume-funes-educacion-maestro-innovacion-adolescentes.html?fbclid=IwAR3nw0J4-sCMJoHAYwklbddgXLsJgDvehJo-XHuxEu7sgsuAognmwp1RpXE

“El buen maestro seduce al alumno para que quiera volver a ir a clase”

Jaume Funes logra plenos en sus conferencias. Publica libros, imparte talleres y expone sus ideas sobre la educación a organismos institucionales. ¿Por qué acuden, por qué le escuchan, qué buscan? Psicólogo, educador y periodista ha estado trabajando siempre en torno a la educación de jóvenes, especialmente con dificultades sociales (en riesgo de exclusión, drogadicción, con problemas de la justicia). Ha tenido tareas en la administración: ejerció de Síndic de la Infancia y de secretario de Familia en la Generalitat. Este bagaje no le eleva ni unos centímetros del suelo que pisan los adolescentes, a los que ha dedicado su vida profesional. Mañana lunes el ex conseller de Educació Joan Manuel del Pozo presenta su nuevo libro en la Casa del Llibre: Fer de mestre quan ningú no sap per a què serveix (Eumo) en el que disecciona la profesión de maestro.

¿Qué le ha impulsado a escribir a los jóvenes que quieren ser maestros y a maestros con tiempo de oficio?

Vivimos unos momentos en los que la educación parece haberse convertido en un producto de mercado más. Se define en términos mercantiles de calidad e innovación. Convertida en simple aprendizaje, se la intenta medir con parámetros de supuesta evidencia científica. Padres y madres compran educación. El profesorado acaba pensando que todo se reduce a buenas metodologías.

Escribo pensando en los nuevos maestros para sugerirles que no dejen de pensar qué significa realmente educar hoy. Escribo pensado en los que ya tienen trienios para que no olviden las viejas preguntas sobre la escuela que les han impulsado a ser oportunidades vitales para muchos niños y niñas.

Jaume Funes escribe un libro dirigido a nuevos y viejos maestros apelando al motivo de su vocación

¿Cómo debe ser un buen maestro? ¿Qué competencias debe tener?

Para saber cómo han de ser bastaría con escuchar a las y los buenos maestros que tenemos. Creo que tenemos más buenos maestros que, por ejemplo, buenos médicos. En el libro trato de resumir algunas características. Por ejemplo: ha de desear enseñar, pero tener en cuenta que sus discípulos pueden no estar dispuestos (por muchos motivos) a aprender.


Gestiona la curiosidad que traen a clase para convertirla en deseo de saber. No deja de ser un seductor que consigue que tengan ganas de volver a clase. Provoca dudas porque él se hace preguntas. Enseña a pensar porque piensa. No se inventa la vida haciendo empollar un libro, sino que intenta que la vida penetre en el aula. Sabe que debe mirar a cada alumno, que viene a la escuela con su mochila familiar y social, para poder personalizar la relación educativa. No se desespera demasiado con la administración y trata de conseguir que la familia entienda lo que hace su hijo en la escuela…

Un buen maestro
“Gestiona la curiosidad para convertirla en saber”

¿Se forma bien en las universidades?

Las universidades siguen formando, mejor o peor, especialistas que luego se ponen a enseñar lo que aprendieron. Por eso, por ejemplo, las dificultades de la escuela de secundaria van en aumento. En el caso de la formación de los y las maestras de infantil y primaria sí que se forman para educar enseñando, pero en las facultades siguen dando más importancia a las didácticas que a descubrir y asumir las formas adecuadas de acompañar el proceso de desarrollo y aprendizaje de una infancia cada vez más diversa, inmersa en una enorme red de influencias.

Debemos pasar ya a una única carrera que forme para la profesión docente, para la función educadora. Hacer posible una profesionalidad compartida en todos los niveles escolares, con una formación posterior diferenciada para cada etapa evolutiva y escolar.

Una única carrera
“Los maestros deberían aprender a acompañar a los alumnos en su proceso de desarrollo”

En la educación pública, los profesores y maestros se eligen por sus conocimientos. Pero ¿entran los más vocacionales, los más capacitados?

No es un fenómeno tan sólo de la educación pública. Pero, como en casi en todas las profesiones, el acceso a la carrera se mide por notas y no por adecuación personal y vital con la profesión para la que preparan. Mayoritariamente se aprende después (no siempre) a partir de la práctica acompañada. Es el aprendizaje en el lugar de trabajo con el acompañamiento de un buen profesional. En la educación, olvidamos que se trata de una profesión basada en la relación y que la influencia será significativa en muchas vidas en construcción. No vale cualquiera para aprender y después ejercer de maestro, de profesor. Si educar es humanizar, los maestros son humanistas que humanizan. Hay que partir de una actitud vital, no de la búsqueda de un empleo, y después estar dispuesto a aprender a hacer de maestro.

Una actitud vital
“Si educar es humanizar, los maestros son humanistas que humanizan”

Los profesores de adolescentes son especialistas en su área, muy probablemente amen su conocimiento, pero la experiencia de los alumnos indica que no acaban convirtiéndose en alguien “significativo” en sus vidas, generadores de “oportunidades vitales satisfactorias”, como expresa en su libro. Esto ¿tiene remedio?

Me temo que no. Porque enseñar eso que saben para que los alumnos aprendan, se examinen, aprueben y olviden, es lo que muchos padres y madres esperan y es lo que las administraciones educativas exigen. La clave de la secundaria es la tutoría, pero no es la función más valorada. Seguimos pidiendo control y buenas notas, y no que tengan cerca un adulto próximo capaz de descubrir cuando se enamoran, o cuando su vida parece incompatible con el sistema de ecuaciones.

Olvidamos que cualquier adolescente puede llegar a estar entusiasmado hasta con los hititas si tiene a su lado una profesora entusiasmada, capaz de conectar algunas de sus dudas vitales con las ganas de descubrir qué pasó en otras épocas, o que pone en relación sus practicas de juego digital sobre eras y reinos con las explicaciones de la historia. Sigue costando mucho aceptar que no tenemos alumnos, sino adolescentes que, a ratos, hacen de alumnos.

Profesores de secundaria
“Seguimos pidiendo control y buenas notas, y no que tengan cerca un adulto próximo capaz de descubrir cuando se enamoran”

Se lee en el libro: “No nos podemos formar para aplicar engaños (paquetes innovadores) ni buscar el relax educativo aplicando fórmulas didácticas invariables”. ¿Podría explicarlo?

Una parte de lo que ahora se denomina innovación educativa está basada en la venta de fórmulas de éxito. Educar desde la neurociencia, trabajar por proyectos, seguir con rigor los procesos de aprendizaje, etcétera. Se pretende convencer al maestro que, aplicando determinadas recetas, la clase, la escuela funcionará, tendrán el éxito esperado. Luego resulta que el hecho de educar es mucho más complejo, tiene muchas más variables.

Educar es una sinfonía que toca una orquesta, no es el producto de una sola tecnología prodigiosa. No hay innovación sin observar las infancias y las adolescencias, sin tener en cuenta si lo que les proponemos tiene que ver con lo que viven. No hay innovación sin aclarar para qué queremos que aprendan, qué tipo de persona queremos conseguir. No la hay si no tenemos en cuenta la diversidad, no solo de origen social sino de momentos vitales, de influencias externas potentes y cambiantes.

¿Cómo cree que son los alumnos hoy? ¿Son distintos a los de hace 20 años? ¿Presentan nuevos desafíos?

Entre los grandes cambios acumulados podría destacar tres. En primer lugar, cada vez necesitan menos transmisión y más ayuda para descubrir. No puedo explicar la física de las máquinas simples sin contar con que es posible, al menos en algún juego, que haya aparecido en sus vidas Arquímedes, o que habrán de buscarlo para saber por qué estudiamos la fuerzas o los pesos. Después, hemos de tener en cuenta que una buena escuela es una escuela llena de diversidades, de origen, de culturas familiares, de posibilidades de futuro, de desigualdades que dan sentido o no a la necesidad de aprender.

Ya no tiene sentido ninguna educación uniforme porque el alumnado es cada vez más diverso. Finalmente, la escuela está en un entrono perforado y ha de ser permeable a multiplicidad de influencias educativas. Aprenden dentro y fuera. Todo puede ser discutido y contrastado y el maestro no posee el poder de saber más sino la ascendencia del sabio que motiva para descubrir cómo saber más.

¿Será una generación más transgresora que la anterior?

Quizás sea una generación que puede ser mucho mas acomodaticia si el mercado consigue que compre soluciones y no se haga preguntas, si no pasa del horóscopo para explicarse la vida. También es y será una generación que ponen permanentemente en duda las propuestas adultas, que mueven nuestros falsos cimientos.

Unas generaciones para las que nuestra escuela es algo a soportar pero que algunos no aguantan. Digamos que conforme van creciendo nuestra escuela se aparta de su mundo y sus necesidades y nos suelen faltar argumentos para justificar por qué han de ir al instituto.

Los jóvenes no pueden tener una condición adolescente digital y una condición escolar analógicas, según Funes

Son alumnos permanentemente conectados… ¿debería la escuela reproducir la aceleración exterior, proporcionando continuas experiencias en el aprendizaje o debería ser un oasis de lentitud y reflexión?

Las dos cosas. Una buena escuela es aquella que se convierte, también, en un espacio de serenidad vital. En la que un niño puede tener las vivencias afectivas positivas que probablemente no está teniendo en casa. En la escuela se siente acogido y valorado. Puede ser el espacio sin agobios que un adolescente necesita a ratos. El lugar donde no ha de demostrar y aparentar y, especialmente, el lugar donde puede crear y expresarse.

Pero todo eso tiene poco que ver con la conexión permanente o con las vidas en la dimensión digital. No pueden tener una condición adolescente digital y una condición escolar analógica. Ya no es posible hoy ni enseñar ni educar olvidando lo que significa internet. Buena parte de sus aprendizajes han de ser propuestas digitales.

La hiperconexión
No es posible enseñar olvidando internet, pero la escuela debe ser también un espacio de serenidad vital

Un adolecente no puede desconectar, ha de poder sentir de diversas maneras que sigue en conexión con sus iguales. Sí que puede, debe, aprender a gestionar la conexión, a no estar disponible, a hacer vidas que no dependen del móvil, a tener tiempos “verdes” de tecnologías, a descubrir que su vida sigue conectada pero que en diferentes momentos y tiempos se desarrolla en otros contextos. La escuela también ha de ser un tiempo para estar, relacionarse, ser, vivir sin tecnología digital. Existe el hastío digital y la escuela no ha de incrementarlo. Descubren que no es un territorio opuesto a sus vidas digitales, pero en el que también pueden tener otras vidas.

¿Cómo cree que afectarán los acontecimientos que se viven en Catalunya a la generación de adolescentes?

Como son muy diversos, les afectará de manera diversa. A mi, singularmente, me preocupan tres posibles fenómenos (se producen algunos más). Por un lado, el incremento de los pasotas, de aquellos que, visto el caos, decidan que todo es igual y que la sociedad se la “suda”. Por otro, los fanatizados, aquellos a los que sus adultos les están vendiendo dogmas y verdades absolutas. Aquellos a los que se les niega el descubrimiento de la complejidad y la obligación de dudar y pensar. Finalmente, están las confrontaciones entre adolescentes y jóvenes definidos por una sola etiqueta identitaria confrontada a otra enemiga. Confrontaciones que hemos conocido en otras épocas y que tienen mucho de confrontación de clases sociales, de desigualdades de vidas de barrio que se desconocen mutuamente.

Usted ha impartido formación a docentes sobre si deben o no hablar de la situación política a los alumnos y cómo hacerlo. ¿Qué les explica?

Fundamentalmente hablamos de tres cuestiones, en buena parte recogidas en el libro. De para qué ha de servir la escuela. De si nos dejan que ayudemos a ser personas y ciudadanos o nos quedamos en el teorema de Pitágoras. Después, de si la vida ha de entrar en la escuela. Tengo que insistir en que ha de ser toda la vida, no solo aquella que nos altera a los adultos. A veces damos respuestas a problemas que no tienen o no nos paramos a descubrir qué y cómo les preocupa lo que va pasando a su alrededor. Finalmente, hablamos de la obligación de no dedicarse a hacer adeptos. Hablamos de nuestra obligación de enseñar a pensar y a convivir, de ayudar a descubrir las oposiciones y contradicciones de las ideas, pero obligando de igual manera a que descubran lo que tienen en común.

La sexualidad, el feminismo o el medio ambiente también plantean nuevos retos a los educadores. ¿Cómo deberían tratarse?

Suelo insistir en que no se puede ser maestra, educador y, a la vez, conservador. Se trata de una profesión dedicada a hacer posibles sociedades más justas, porque educa personas que son capaces de descubrir la injusticia que las envuelve. Sus alumnos saben que no diferencia entre chicos y chicas o que los deseos de uno no pueden ir contra la libertad de otro. No hace educación en la igualdad. Hace descubrir los sentimientos y las vivencias del otro, el igual derecho a la felicidad del que se sienta a su lado, la necesidad de construirnos juntos. La escuela educa para que descubran la huella que van dejando en el planeta con sus formas de vida. Educa para que puedan poner en crisis el modelo de consumo de sus adultos.

La escuela educa Educa para que los jóvenes puedan poner en crisis el modelo de consumo de sus adultos

Dos de cada diez niños abandonan la escuela antes de tiempo. ¿Cómo podría corregirse esta cifra?

En algunos barrios son más. Construimos etiquetas como el abandono escolar precoz (una cifra que en realidad varia en función de la mayor o menor existencia de empleos precarios no necesitados de formación), en lugar de preguntarnos en serio cual es el resultado de su paso por la escuela. Porque pensar en cambiar esta realidad significa pensar la escuela que necesitamos hoy y cual ha de ser la nueva escuela del siglo XXI.

El drama de no pasar de los estudios obligatorios no es la dificultad para encontrar empleo. El drama es que salen de la escuela vacunados contra el aprendizaje y sin vivencia alguna de necesitar seguir aprendiendo. Abandonar pronto, en una sociedad del aprendizaje a lo largo de toda la vida, es convertirse en ciudadano al que le venderán dogmas y simplificaciones, políticas o religiosas, será escasamente autónomo y apenas decidirá sobre su vida. Se trata de volver a la pregunta de al servicio de qué ponemos la escuela.

Escribe sobre la capacidad de la escuela para corregir una situación de partida desigual en los alumnos. ¿Todos los profesores deben ser educadores sociales y estar formados en la equidad?

La escuela universal y obligatoria, la educación pública, nacen para hacer posible que las oportunidades educativas (los estímulos, las experiencias, los descubrimientos, las relaciones) no dependan del origen familiar y social, puedan estar al alcance de todas y todos. La escuela, por definición intenta compensar, suplir y, a veces, hasta sustituir. Pero la escuela no hace la revolución y no sirve para corregir la desigualdad social.

Lo que ocurre es que la buena escuela ha de ser la de la diversidad universal, que quiere decir aquella en la que es posible personalizar al máximo las relaciones educativas. No se trata de que los maestros hagan trabajo social, sino de que tenga en cuenta las condiciones sociales y culturales que condicionan las diversas formas de aprender de sus alumnos.

Se trata de que puedan dialogar con cada familia para complementarse de la mejor manera posible. Se trata de no tener una escuela para blancos, europeos y católicos, sino que tenga cabida, también para explicar matemáticas, la compleja realidad social exterior.

También es bueno recordar que tener en cuenta las realidades sociales no es abordar los llamados problemas sociales. La escuela también nace para liberar de las esclavitudes familiares. La escuela permite otras relaciones que las del núcleo de clase social de la familia y abre ventanas para ver el mundo de otras maneras.

¿Cree que la escuela como entendemos hasta ahora está en crisis y deben surgir una nueva forma de educar y aprender?

La escuela siempre ha vivido en crisis. Siempre han existido movimientos renovadores que construían la escuela que la infancia necesitaba y periódicamente aparecen propuestas de escuela alternativas. Siempre han existido movimientos conservadores exigiendo el retorno a la escuela de siempre, a la escuela que supuestamente había sido buena. Ha habido movimientos que predicaron su desaparición y tenemos ya propuestas de determinadas organizaciones económicas que defiende también, por otras razones, su desaparición.

Futuro de la educación
“Vamos hacia una escuela abierta que reconoce que se educa en muchos otros contextos, que aprenden fuera y dentro”

La escuela como institución a la que, en el fondo, se le encarga la reproducción social, el mantenimiento de un cierto orden, siempre tiene dificultades para cambiar, siempre va por detrás de muchos cambios sociales. Pero, la complejidad y los cambios actuales son tan acelerados que algunas adaptaciones son inevitables. Vamos hacia una escuela abierta que reconoce que se educa en muchos otros contextos, que aprenden fuera y dentro. Una escuela que no se basa en el currículo sino en la definición de todo aquello que el alumno no puede dejar de saber, en el salario cultural básico.

Una escuela que hace servir las formas de enseñar y aprender que ya conocemos como buenas, pero que descubre cuales son las nuevas en un mundo diferente, digitalizado, globalizado, en el que hay saber cómo saber.

En cualquier caso, siempre será una escuela necesitada de maestros, de personas que mediante la relación educativa estimulan a aprender y facilitan la integración de los conocimientos en las formas de ser y de convivir.

¿Qué le diría usted a un maestro que empieza? ¿Y a un veterano?

Jaume Funes escribe un libro dirigido a nuevos y viejos maestros apelando al motivo de su vocación

Me lo preguntan, me lo pregunto, cada comienzo de curso y suelo responder algo así: “Por primera vez en tu vida profesional, o desde hace tiempo, un grupo de chicas y chicas estarán por ti (lo que no significa que estén dispuestos, sin más, a escucharte). Comienzas o vuelves a poner en marcha tu principal proyecto: llegar a ser una persona significativa en sus vid as.

Eres y serás siempre (a pesar de las leyes, los currículos y las administraciones) alguien que construye oportunidades para su humanización. No intentes enseñar lo que aprendiste. Aplica lo que ya sabes de pedagogía para ayudar a descubrir. Cada día te tocará trabajar para que entre la vida en la escuela, para que su escuela les haga competentes en vivir y convivir”